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Ayer durante la visita del presidente Bush, Bogotá fue escenario de fuertes disturbios, bueno por lo menos el centro de la ciudad.
Sobre las 12:00 del medio día lo que parecía una pacífica manifestación de rechazo hacia la visita y las políticas norteamericanas, se convirtió en una batalla campal que en escasos 40 minutos dejo una carrera séptima semidestruida y unos cuantos civiles y policías heridos.
Todo transcurría con calma entre quemas de banderas de EU y consignas anti-imperialistas. Banderas rojas se agitaban, prendas del medio oriente hacía referencia al rechazo a la guerra en ese lugar y muchos carteles de repudio al gobierno.
El ambiente se ponía tenso poco a poco y ya se sentía la adrenalina de los manifestantes en el aire; un personaje de boina roja con una camiseta estampada con la foto del presidente Hugo Chávez se acerco a las bardas que separaban a los manifestantes de las fuerzas especiales, la gente se arremolino a su alrededor y de un momento a otro empezaron a caer las bardas al piso, ¡explotó la ira!
Fue el inicio de una serie de provocaciones que terminó en una gresca monumental. Una lluvia de piedras empezó a caer, palos y cuanto objeto había les sirvió de armas, las mismas bardas se veían volar por los aires para luego caer sobre el bloque de policías que con sus escudos y armaduras tipo robocop trataban de contrarrestar la turba iracunda.
La organización y la protección del cuerpo de policías sumado a los gases lacrimógenos y los potentes chorros de agua de las tanquetas obligo a los manifestantes a retirarse, pero, no se fueron del todo. A su huída por la carrera séptima fueron dejando destrozos en las entidades bancarias ubicadas sobre esta avenida.
El mobiliario de las salas de espera ahora, como un performance, ardía en llamas en medio de la calle. Una alfombra de vidrio roto tapizaba las fachadas de dichas entidades, un par de nuevos choques se dieron en la 33 con 13 y bueno al final más de 120 detenidos, unos cuantos heridos de parte y parte como siempre y en la opinión publica repudio o indiferencia.
Mientras unos cuantos colombianos se atropellaban a golpes la visita de Mr Bush transcurría como si nada pasara y es que, ¿qué le van a importar cuatro gatos destruyendo la ciudad? Para los bancos que sufrieron las consecuencias los gastos de reparación le deben costar menos de los que le pagan de intereses a los ahorradores.
El caos y la destrucción, se podría llamar a este performance colectivo, cientos de artistas anónimos pusieron su grano de arena para crear una obra que sin la colaboración de todos no hubiese sido posible. Los manifestantes rompieron y saquearon dejando así su huella y la fuerza pública le puso el toque dramático con sus tubos de gases lacrimógenos que le pusieron, a una tarde soleada, un tinte grisáceo y desolador.
Después de que la rueda de prensa en la Casa de Nariño se terminó, los periodistas quedaron esperando a que se les diera paso a la sala de prensa. Mientras tanto, había que verificar a qué olía el podio donde estuvo el mandatario estadounidense. Posiblemente en la ONU sí huela a azufre pero acá no...

Esta imagen está para enmarcar... En ella, una oficial de la Fuerza Aérea tiene un gesto cariñoso con un perro estadounidense, mientras esperaban la llegada del presidente Bush...

- Señor, cómo se llama su perro??

Encontramos a la embajadora de Colombia en Washington, Carolina Barco, en la entrada del Palacio de Nariño unos minutos antes de que aterrizara el presidente Bush en Bogotá.
Algunos de los periodistas que se dirigían hacia la Plaza de Armas hicieron una rápida parada para poder preguntarle a la diplomática sus impresiones acerca de lo corto de la visita, de la importancia de esta y del futuro del TLC (que al parecer tendría que estar listo para el 31 de marzo), pero lo que realmente llamó la atención fue lo que traía la embajadora en unas bolsas.
Se podía entre ver una serie de bolsas de dulces y confites de esos que siempre se traen cuando uno está de viaje y quiere regalar un “detallito” para que no se diga nada.
¿A quién se los habrá traído? O ¿quién se los habrá encargado? No se sabe. Tendremos que esperar a ver quién sube de peso en los siguientes días en el Palacio de Nariño.
Por Miguel Garzón