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Encontramos a la embajadora de Colombia en Washington, Carolina Barco, en la entrada del Palacio de Nariño unos minutos antes de que aterrizara el presidente Bush en Bogotá.
Algunos de los periodistas que se dirigían hacia la Plaza de Armas hicieron una rápida parada para poder preguntarle a la diplomática sus impresiones acerca de lo corto de la visita, de la importancia de esta y del futuro del TLC (que al parecer tendría que estar listo para el 31 de marzo), pero lo que realmente llamó la atención fue lo que traía la embajadora en unas bolsas.
Se podía entre ver una serie de bolsas de dulces y confites de esos que siempre se traen cuando uno está de viaje y quiere regalar un “detallito” para que no se diga nada.
¿A quién se los habrá traído? O ¿quién se los habrá encargado? No se sabe. Tendremos que esperar a ver quién sube de peso en los siguientes días en el Palacio de Nariño.
Por Miguel Garzón